La videncia, la publicidad y la clase media.

     Una de las peores decisiones que puede tomar el ser humano es el encender el televisor de madrugada. Sentarse frente al televisor a ver que pasa no es nunca una buena opción, pero hacerlo a ciertas horas la mala decisión cobra dimensiones terribles. Seguro que ya lo saben, pero cuando el reloj pasa un par de horas de la media noche la televisión es invadida por pitonisos, adivinas y videntes que sugieren, cada vez con más ansiedad, que llamemos al teléfono que viene impresionado, con enormes números, en la parte inferior del televisor. De todo esto lo que me interesa son las entrevistas que el vidente hace en directo. Cada intervención suele iniciarse con preguntas aseverativas del tipo… “es que… a ti lo que te pasa es que tienes algún problema.” o “algo te preocupa, ¿verdad?” Sí tenemos en cuenta que el televidente esta despierto viendo la televisión a las cinco menos cuarto y que decide llamar a un adivino que padece un claro problema de dicción es razonable pensar que algo le debe de inquietar. Pero mis frases favoritas entre las más usadas por el farsante son “a ti lo que te pasa es que eres demasiado bueno” o “claro, es que eres muy sensible ¿verdad?” Y yo reflexiono; habrá quien piense “que va, que voy a ser yo bueno, y menos sensible”.

     Hay otro tipo de fenómeno que me llama la atención, que aunque no está totalmente relacionado con el primero le veo algún tipo de conexión. Se trata de algunos productos publicitados, los cuales después de una primera promoción, pasados unos meses, los responsables de la fabricación deciden sacar la versión mejorada. Lo mismo, pero mejor. Estos anuncios utilizan frases del tipo “nuevo ………. Para paladares exigentes” o “con la misma fiabilidad de antes pero con más precisión” y mi favorito “para pieles delicadas” y yo me pregunto, habrá alguien que piense “no, mi piel no es lo suficientemente delicada así que me voy a quedar con la anterior máquina de afeitar”. O “yo me como cualquier cosa así que no quiero saber nada de yogurt mejorado y más sabroso”.

     El sistema socioeconómico en el que vivimos tiene como principal objetivo el tratar de mejorar el bienestar (anímense a usar esta palabra pues en un par de años puede que ya no tenga significado alguno) de la llamada clase media. ¿Pero que individuos componen la clase media? ¿Es esta muy numerosa en los países desarrollados o en estos países  es donde más gente se auto anota a la gran familia de la clase media? Sí saliésemos a la calle con la pregunta ¿pertenece usted a dicha clase? ¿Qué nos diría un obrero con cuatro hijos y un sueldo nada despreciable de 1.700 euros? Y una abogada soltera con una nómina de 2.500 euros o una dependienta con el sueldo mínimo más horas extras ¿qué nos responderían? Incluso apuesto que una pareja de exitosos emprendedores cuya facturación mensual supere los seis mil euros dudarían mucho en no incluirse en ese enorme cajón desastre que es la Clase Media.

En resumen, todo aquel que llama a un “teléfono de la esperaza” tiene un problema. Todos pensamos que nuestra piel es sensible y la clase media es una invención.

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